¿Ser Cristiano sin ...?

¿SER CRISTIANO SIN TENER ENEMIGOS? ¿Quién es nuestro mayor enemigo?; ¿El anticristo?; ¿El islam?; ¿La nueva libertad de ir de compras por Internet llamada "shopping online"? Ya te suena conocido: es la triada maliciosa de "lust, greed and pride", inglés para decir "lascivia, avaricia y soberbia“. "Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, sino del mundo." (1.Juan 2:16) Estos tres convierten a un siervo del Altísimo en un esclavo del pecado y lo llevan a cometer otros pecados (Marcos 7:22). Bienaventurado aquel que mantiene su corazón limpio de estas cosas. ¡Cuídate mucho!, porque nada te va a exigir más que la lucha contra estas tentaciones.


¿SER CRISTIANO SIN APRECIAR LO QUE DIOS APRECIA? Nosotros los humanos juzgamos todo lo que vemos: Tenemos en alta estima al que tiene muchas posesiones, un oficio de alto rango, una buena preparación profesional o simplemente, una belleza física. Sobre todo, impresiona cuando alguien es religioso y quiere aparentar ser una persona muy espiritual. Al contrario, Dios ve el interior invisible de cada persona. Su valoración puede ser distinta: "Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros." (Marcos 10:31). Mientras los "exitosos" son objeto de envidia, alguna persona "insignificante" entra de primero al Reino de los Cielos.


¿SER CRISTIANO CUANDO DIOS DICE QUE "NO"? A veces limitamos a Dios Santo y Todopoderoso, queriéndolo reducir a un servidor nuestro que cumple todo lo que solicitamos de Él. Pero puede que Dios, en Su sabiduría y benevolencia, nos niegue alguna petición muy importante; así como lo hizo en el caso de Moisés en Deuteronomio 3:26 "Bástate, no me hables más de este asunto." ¿Aceptarías un "no" de parte de Dios? Mucho más: ¿Aceptarías un "no", aunque se trate de algo que deseas de todo corazón?


¿SER CRISTIANO SIN AMAR LA VERDAD ACERCA DE NOSOTROS? Claro que todos amamos la verdad - por lo menos hasta aquel momento en que alguien nos dice la verdad acerca de nosotros en la cara. Esto no sucede con frecuencia, porque la gente anticipa cómo podríamos reaccionar. Pero, ¿cómo podemos amar la verdad, si no estamos dispuestos a enfrentar la delicada verdad acerca de nosotros mismos? Dios es misericordioso y justo. El nos conoce en todo detalle. "Padre, enséñame la verdad acerca de mí mismo en la luz de tu gracia."


¿SER CRISTIANO SIN LA ETERNA HUMANIDAD DE CRISTO? El hombre comienza su existencia en el vientre de su madre. A partir de este momento, ¡nunca más deja de existir! La existencia del Hijo de Dios, en cambio, no tiene ni comienzo ni fin. Este Dios eterno se ha hecho hombre hace 2000 años, nacido de una mujer virgen. Él nunca dejará de ser un hombre, porque el ser humano es eterno hacia el futuro. En debilidad humana, el Hijo de Dios fue sacrificado por nuestros pecados, resucitó como Dios y hombre en una persona y fue glorificado en el cielo, donde está a la diestra del Padre. El Hijo del Hombre, quien había resistido a toda tentación humana sin pecar ni una sola vez, juzgará a todo ser humano. En la Nueva Creación tendrá comunión eterna con los hijos de Dios que fueron redimidos al haber creído en Él. 'Regeneración en gloria' es el maravilloso plan de Dios para este universo distorsionado por el pecado.


¿SER CRISTIANO SIN DETERMINACIÓN? Un corazón dividido nunca ha logrado algo bueno. Algunos han hallado fuerza en el lema: "¡Mejor morir que dejar de ser fiel a Dios!" No como si la fuerza para cumplirlo estuviera en nosotros. La siguiente oración de un antiguo himnario puede darnos acceso al poder de Dios: "Nuevamente me rindo a ti, o Dios: con cuerpo, alma y corazón. Despierta en mí una mayor fidelidad y determina mis pensamientos. Dentro de mí no se halle ni una gota de sangre que no estuviera cumpliendo tu voluntad.


¿SER CRISTIANO SIN AMAR LA VERDAD? Parece que algunos creyentes se tragarían cualquier tipo de enseñanza. Siguen a predicadores del internet, a autores populares de libros best seller o a teólogos muertos ya hace muchos años, en lugar de hacer caso a Cristo y a Su palabra. En algunos casos son unos versículos de la Biblia arrancados de su contexto original, en otros casos son enseñanzas intencionadamente falsas o pueden ser pensamientos ajenos a la Biblia meramente por conveniencia ... Sin embargo, se nos pide que pongamos a prueba todo lo que se predica y se enseña de la Palabra de Dios (1.Corintios 5:12; 14:29).


¿SER CRISTIANO SIN PREPARARSE PARA LA MUERTE? Todos nosotros tendremos que dejar atrás este cuerpo mortal algún día. Pedro escribió acerca de ello, diciendo que pronto tendría que abandonar su 'tienda terrenal' y partir de este mundo (2.Pedro 1:14). Pablo dijo que es muchísimo mejor estar en casa con el SEÑOR que seguir morando en este cuerpo pasajero (Filipenses 1:23). Si Dios nos ha hecho nacer de nuevo en el Espíritu, entones tenemos una perspectiva muy distinta hacia la vida y la muerte. Con esto desvanece nuestro antiguo temor a la nuestra muerte. También sabemos que nuestro anhelo de ver a Dios y nuestra nostalgia para estar consolados nos serán completamente satisfechos antes de llegar a la gloria celestial. En consecuencia, queremos vivir para lo que tiene un valor eterno.


¿SER CRISTIANO SIN DAR UN MENSAJE CLARO? No es el caso en la televisión 'cristiana'. Aún entre creyentes o en algunas iglesias evangélicas se nota oposición cuando la Palabra de Dios es predicada con claridad. Palabras como 'arrepentimiento', 'juicio', 'condenación' y 'propiciación' (el sacrificio sangriento por el pecado de una persona) no son bienvenidas. Se busca que nadie sea ofendido. Una nueva generación de autores y predicadores ofrecen nuevos caminos para presentar el evangelio de una forma 'más aceptable', prometiendo alcanzar así un mayor número de personas. Jesús, abandonado por la mayoría de sus seguidores (ver Juan, capítulo 6), aparenta como un fracaso desde esta perspectiva. Verdades fundamentales son negadas o 'reinterpretadas'. No se permite cuestionar las nuevas doctrinas y prácticas. Pero, ¿no sigue siendo la Biblia la Palabra de Dios? ¡Personas muy preparadas ya no pueden entender un texto escrito! No se trata de cuestiones secundarias, sino de las bases esenciales del evangelio de la gracia. ¿Quien oirá el llamado de Dios para estudiar, escudriñar y luego enseñar con toda claridad las Escrituras?


¿SER CRISTIANO SIN TENER CONUSELO? Desde el principio, Dios ha sido un Dios de consuelo. Por eso tenemos que refugiarnos en sus brazos una y otra vez. El mundo no nos dará este consuelo. El Hijo de Dios se hizo hombre, sujeto a dolor, para poder compartir nuestro sufrimiento. Estar en unión con Cristo incluye identificarnos con las penas de los demás (2.Corintios 11:29). Debemos reconocer el destino de los que están perdidos sin Cristo y sentir el dolor de los enfermos y de los perseguidos, por quienes oramos. Identificarse con el sufrimiento de sus hermanos en la fe infundió a Pablo un sentimiento de felicidad y profunda satisfacción, porque así cumplió la voluntad de Dios (Colosenses 1:24).


¿SER CRISTIANO SIN VIVIR UNA VIDA COTIDIANA CON SIGNIFICADO? ¿Cómo podemos transformar nuestra vida cotidiana corriente, monótona y sin sentido, en una actividad alegre, significativa y satisfactoria? En la carta a los Colosenses se nos manda hacer todo lo que hacemos como un servicio dirigido al Señor Jesucristo. Sólo ésta actitud de corazón es capaz de convertir nuestra rutina abrumadora en una actividad gozosa, nuestro trabajo frustrante o los poco populares quehaceres de la casa, en una adoración a Dios. Ser un siervo de Dios significa ocupar una posición muy estimada. Dios le dijo a Satanás acerca de su siervo Job: "¿No has considerado a mi SIERVO Job, que no hay otro como él en la tierra?" Job 1:8.


¿SER CRISTIANO SIN HACER LA VOLUNTAD DE DIOS? Ni el conocimiento profundo y correcto de las Escrituras, ni un gran afán religioso son evidencia segura de una vida dirigida por el Espíritu de Dios, sino solamente la deliberada sumisión del propio YO bajo la voluntad de Dios. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo y tome su cruz, y sígame.” (Marcos 8:34). La vida de los creyentes siempre ha sido marcada por grandes sacrificios. En obediencia y humildad, ellos presentan su propia vida como un sacrificio para el Señor: sus convicciones, sus planes para el futuro, sus habilidades y sus preferencias. Una vida de plena satisfacción deriva de una obediencia gozosa hacia Dios.


¿SER CRISTIANO SIN SENTIRSE ACOGIDO POR DIOS? Dios generosamente ofrece la salvación no merecida a todos a través del arrepentimiento y la fe en Jesús. La persona que así nació de nuevo, irrevocablemente participa como miembro de la familia de su nuevo Señor. Seguro y eternamente guardado en Cristo, está alienado del mundo. Unido a Cristo ahora tiene paz con Dios, pero enemistad contra el pecado que le arrima. Ningún mérito propio le llevó a esta posición, ni puede mantenerlo allí. La cercanía de Cristo y la dulce comunión con Él son ahora el mayor tesoro de su vida terrenal.


¿SER CRISTIANO SIN DAR TESTIMONIO DEL EVANGELIO? Muchas veces medimos el éxito de nuestro evangelismo por el número de (supuestas) conversiones. Aquel que vence su miedo al rechazo y se anima a hablar del perdón de los pecados por la fe en Jesucristo, suele experimentar: ¡Qué gozo, qué bendición! Cuando honramos a Dios y predicamos el mensaje de Su misericordia, Él está siendo justificado; eso aún, cuando la gente rechaza o ignora el mensaje. Por lo tanto, a la gran comisión en Mateo 28:20 sigue la promesa de la presencia de Dios.


¿SER CRISTIANO SIN LA GLORIA DE DIOS? Una fe completa incluye un encuentro real con Jesucristo, y el conocimiento de su gloria (Juan 17:24). Él se nos revela a través de una fe bíblica. Conocer a Cristo, quien es “el resplandor de la gloria (de Dios), y la imagen misma de su sustancia” (Hebreos 1:3), transforma nuestro interior. Las cosas que traen más gloria a Dios son la humildad, una tristeza real por el pecado, una voluntad dispuesta y un deleite en los caminos de Dios, el amor, y la abnegación. Tener comunión con él que está lleno de poder, santidad y gracia, debería ser nuestro mayor tesoro aquí en la tierra.


¿SER CRISTIANO SIN RELACIONARSE? Trabajar en la viña del Señor significa llegar a querer a personas, sufrir con ellos, orar por ellos y abrirles nuestro corazón. Aunque se dividan nuestros caminos en esta vida, a menudo mantenemos una relación muy cordial a pesar de la gran distancia que nos separa. Otros nos decepcionan, divulgan chismes, o desaparecen. Impulsados por egoísmo buscan aprovecharse de la manera que sea. Pablo describió ambos casos: “Porque a ninguno tengo del mismo ánimo (como Timoteo), que sinceramente se interese por vosotros. Porque todos (los demás) buscan lo suyo propio." (Filipenses 2:20-21).


¿SER CRISTIANO SIN UN SENTIDO DE URGENCIA? El trabajo misionero también consiste en esperar: Arar, sembrar, la lluvia cae. El tiempo pasa. Ahora, ¿qué estás esperando tú? ¿Terminar tus estudios? ¿Tus próximas vacaciones? ¿Casarte, jubilarte, ganar la lotería? El evento más importante será cuando estés frente al Cordero resucitado de Dios. Hasta aquel momento, el evangelio tiene que ser anunciado a todo el mundo. Las Escrituras expresan un sentido de urgencia: "aprovechando bien el tiempo" (Efesios 5:16), lo cual significa tanto como: "¡Haz uso de toda oportunidad que se te presente!" Recuerda: Solamente aquel que cree en el Señor será salvo.


¿SER CRISTIANO SIN CONTÍNUAMENTE BUSCAR A DIOS? Pablo, frustrado en su terco afán de perseguir a la iglesia, oró a Jesús, impulsado por el Espíritu Santo: “¿Quién eres, Señor?” y “¿Qué quieres, que yo haga?” ¿No debería ser así también nuestra oración? En lugar de querer utilizar a Dios como un medio para alcanzar nuestros propios fines, deberíamos buscar a Dios mismo: "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” Juan 17:3.


¿SER CRISTIANO SIN EXPERIMENTAR CRISIS? Enfermedades y grandes necesidades amenazan nuestra vida cotidiana. Sin embargo, muchos experimentaron la presencia de Dios por primera vez durante una profunda crisis en su vida. El fruto del Espíritu no suele madurar en un ambiente equilibrado y relajado. La crisis nos lleva a nuestros límites y nos conduce hacia el blanco de nuestra vida, lo cual es el gozo de la presencia de Dios. En Su presencia nos damos cuenta que la vida en éste mundo no tiene nada que ofrecer, en comparación a la vida que Dios ofrece.


¿SER CRISTIANO SIN LLEVAR FRUTO? ¿Anhelas ganar almas para Cristo? Cada creyente es llamado a hacer discípulos. ¿Debo dedicar mi vida al éxito profesional? ¿Al deporte? ¿A viajar? ¿A ganar dinero? ¿Al placer? ¿A cambiar el mundo? No hay un propósito más noble e importante que él de ganar almas para Cristo. Sabio eres, si para ti el mayor de los deseos es tratar de hacer volver al pecador del error de su camino. “Señor, dame conversiones, o perezco!" (compara Génesis 30:1).


¿SER CRISTIANO SIN PEDIR A DIOS? La oración es un imperativo: "Orad sin cesar!" La oración tiene la promesa: "Todo lo que pidiereis en mi nombre, esto haré." La oración es el camino, sobre el cual Dios nos envía sus bendiciones. Sin la oración, todo nuestro afán es en vano: "No tenéis, porque no pedís." Es peligroso dejar de hablar con Dios: "Velad y orad, para que no entréis en tentación." En contraste a las inclinaciones de nuestra naturaleza humana, queremos honrar a Dios por medio de la oración y así recibir todas las cosas de Su mano.


¿SER CRISTIANO SIN TENER UN CORAZÓN QUEBRANTADO? No es cosa de Dios ayudarnos a realizar nuestros propósitos egoístas. Dios quiere que vivamos en su presencia con humildad y en dependencia de Él. La expresión "Hágase tu voluntad" debe reflejar nuestros anhelos más profundos. Aún en medio del sufrimiento, Él nos dirige hacia una devoción sincera. Una y otra vez nos hace entender cuán pecaminosos somos, para luego llenarnos de gozo y paz por medio del sacrificio expiatorio de su Hijo.


¿SER CRISTIANO SIN RUMBO? Intentamos mantener una doctrina bíblica en todos los aspectos de nuestro ministerio, aunque sabemos que con esto vamos contra corriente. Es nuestro propósito llevar a otros creyentes a una madurez equilibrada en el conocimiento de las Escrituras. Dios quiere que creamos toda la Biblia y que busquemos obedecer a Dios fielmente. Con esto estamos conscientes de nuestra propia imperfección y del engaño del pecado dentro de nosotros. Es precisamente eso lo que hace el evangelio tan precioso, "que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores" (1.Tim. 1:15).


¿SER CRISTIANO SIN COMPROMISO? El reino de Dios suele crecer donde algunas personas se entregan completa e irrevocablemente al Señor Jesucristo. Son motivados por amor y el agradecimiento por el gran sacrificio hecho en la cruz a su favor. David prometió alabar a Dios públicamente por su salvación. Pablo siguió al llamado de predicar el evangelio y ser fiel hasta la muerte. ¿Verdaderamente honramos a Dios si le seguimos a medias, o por ratos solamente? ¿En qué estamos nosotros? Algunos creyentes aún hoy en día se comprometen a seguir al Señor el resto de su vida, a asistir siempre a una iglesia que fielmente sigue a la Biblia, y a anunciar la Palabra de Dios.


¿SER CRISTIANO SIN SUFRIR CONTRADICCIÓN? ¿Por qué entramos en conflicto cuando queremos servir al Príncipe de Paz? "¿Pensáis que vine a dar paz en la tierra? No, os digo, sino más bien división." (Lucas 12:51). La batalla por el dominio sobre una persona ocurre dentro de su corazón. El enemigo intenta recuperar su poder o, si fuera posible, ni siguiera ceder el control en primer lugar. De allí las luchas dentro de los corazones, y también externamente. Sin embargo, el medio de esta batalla no es nuestra fuerza, sino la maravillosa gracia de Dios (Tito 2:11).


¿SER CRISTIANO SIN SEGUIR A CRISTO? Cuando Dios nos llama para ser salvos, siempre nos llama también a seguirle. Esto significa llegar a conocerle más y más, estar a su disposición e identificarnos con sus propósitos. En algunos casos puede significar que dejemos el arado o nuestro pasatiempo por un lado y nos preparemos para servirle. Nuestra vida ya no se concentra en nosotros mismos y nuestras metas personales, sino con gozo estamos dispuestos a cumplir el mandamiento de llevar la Palabra de Dios a quienes no lo conocen. "Como el Padre me ha enviado, así también yo os envío." (Juan 20:21).


¿SER CRISTIANO SIN HABER NACIDO DE NUEVO? La vida eterna que Dios quiere darle a cada persona gratuitamente, no tiene un fin; pero sí, debe tener un principio. Muchas veces ignoramos este aspecto cuando hablamos del evangelio. Resulta que algunas personas intentan vivir la vida cristiana sin ni siquiera haberla comenzado y así cumplir el requisito más indispensable. "Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios." (Juan 3:3). ¿Qué entonces es un Cristiano? Nada más que un pecador perdonado, nacido de nuevo por Dios.


¿SER CRISTIANO SIN MISERICORDIA? Ya hace años que nos habíamos propuesto que nuestra actitud hacia los demás debe ser la de misericordia, perdón y de animarlos. Sabemos que nos falta mucho para llegar a la meta, pero deseamos ver estas actitudes reflejadas en nuestra familia y en nuestras amistades. Especialmente cuando las cosas no van muy bien, tenemos la responsabilidad de reconocer y admitir nuestros propios errores y pedirles perdón a las personas afectadas. Solo así podemos mantener una relación íntima con Dios.


¿SER CRISTIANO SIN TENER UNA VISIÓN PARA LA MULTIPLICACIÓN? Ser cristiano sin tener una visión para reproducirse espiritualmente? El ser humano es la imagen de Dios y como tal existe eternamente. Invertir en la vida de otras personas es la inversión más importante del mundo. Es nuestro propósito ayudar a otros a establecer una relación personal con Dios y capacitarlos para enseñar el evangelio a otros. Con esta perspectiva pasamos mucha horas con individuos o parejas, ofrecemos un grupo de estudio bíblico y animamos a otros a leer y estudiar la Palabra de Dios. Hablando en oración con Dios junto con otras personas, éstas llegan a experimentar que Dios realmente interviene en su vida cotidiana. Nuestra visión consiste en reconocer lo que Dios puede hacer en la vida de alguien, asistirle en el proceso de ser renovado interiormente y a la vez ayudarle a pasar su experiencia a otros.


¿SER CRISTIANO SIN DAR GRACIAS? ¿Cuántas veces le damos las gracias a Dios por todo lo bueno que El nos está dando? Muchas veces no aprendemos a apreciar su bondad hasta que nos empiece a faltar una cosita. Precisamente en ese momento no sentimos el deseo de decir 'gracias'. La palabra de Dios nos manda a estar "... dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre." (Efesios 5:20). Nosotros nos propusimos darle gracias al Señor de forma audible en cualquier situación: por la salvación que tenemos en Jesucristo, por nuestra salud (aunque sea incompleta), por nuestro sostén, por las respuestas que recibimos a nuestras oraciones, por las personas que siguen a Jesucristo junto con nosotros, ...


¿SER CRISTIANO SIN ARREPENTIRSE? Sería más bonito si nunca tuviéramos nada que lamentar en la vida. Nos desagrada muchísimo cuando alguien nos dice que cometimos un error, y eso aún cuando sabemos que él habla la verdad. Es precisamente eso lo que hace que el evangelio sea rechazado por muchas personas, porque Dios manda que reconozcamos nuestra naturaleza pecaminosa, que nos arrepintamos y que dejemos el pecado. Dios quiere cambiar nuestra vida completamente. Las 'buenas nuevas' parecen 'buenas' solamente a aquella persona que reconoce su inclinación hacia el pecado y entonces está dispuesta a recibir el perdón completo de sus pecados y el don gratuito de la Vida Eterna.


¿SER CRISTIANO SIN LA BIBLIA? Nacimos de nuevo por medio de la Palabra viva de Dios (1.Pedro 1:23), nos alimentamos espiritualmente de ella (Mateo 4:4) y es ella la que nos corrige en nuestra forma de pensar y vivir (2.Timoteo 3:16). La relación ininterrumpida que tenemos con este libro, el cual merece nuestro amor (Salmo 119:97), constituye el núcleo de la vida cristiana y mantiene nuestra relación con Jesucristo en un nivel genuino y refrescante. Por eso consideramos el tiempo personal que pasamos con la Biblia y en la oración, así como el estudio y la predicación de la Palabra de Dios, una prioridad en nuestra vida y nuestro ministerio a los demás.


¿SER CRISTIANO SIN UN GRUPO DE ESTUDIO? Yo había conocido a algunas personas que acostumbraban reunirse una vez por semana en una casa. Tenían el propósito de leer la Biblia juntos, intercambiar sus pensamientos acerca del pasaje bíblico, discutir algunas preguntas importantes acerca del texto y pasar un tiempo relajado y alegre juntos, sin que a la vez falte algo para picar. Atraído por el ambiente amigable, sintiéndome bien aceptado y viendo que Dios había empezado a revolucionar mi vida por medio de Su Palabra, volvía semana tras semana. Empecé a leer la Biblia en mi casa, estudiarla, absorberla como una esponja. Siempre encontraba a alguien en el grupo que me prestaba su oído para mis preguntas, dudas y preocupaciones. Orábamos juntos y recibía consejos cuando los pedía. De esta manera llegué a conocer al Señor Jesucristo de una manera personal, aunque por nada en el mundo hubiera vuelto a entrar a un edificio religioso.